Por Lic. Daniela M. Cárdenas Glenn, IBCLC y coach de lactancia
Cuando esto sucede hay que ir descartando cada una de las posibles causas que pudieran estar influyendo en el que el bebé tenga este comportamiento al mamar.
Estas posibles causas son las siguientes:
1. No hay un agarre correcto del bebé al pecho y por lo tanto la transferencia no es buena, y hay un flujo bajo de leche. Esto, o no se activa correctamente el reflejo de succión por la misma causa relacionada a la técnica.
2. Hubo una baja en la producción de la leche, por temas relacionados al manejo de la lactancia, y el flujo está lento.
3. Hay una falta de sintonía entre el apetito del bebe y la presión del flujo. Si tiene mucha hambre y esta un poco bajo porque por ejemplo hubo una extracción muy cercana, esto puede pasar. Si esta cansado y mas satisfecho y el flujo está muy alto, también se puede quejar.
4. El bebé puede tener alguna intolerancia a la lactosa derivada normalmente de un manejo inadecuado de la lactancia (contar tiempos en un pecho y otro o por sobre producción), aunque también es común en bebés prematuros.
5. Que desarrolle preferencia por los biberones.
6. Sobreproducción. Lo cual está relacionado a un flujo abundante muy fuerte que normalmente es excesivo para el bebé. También, a que el bebé quede lleno pero no satisfecho, y busque seguir comiendo a pesar de tener el estómago a su máxima capacidad, cosa que le crea malestar y confusión. También, que la ingesta entre un tipo de leche y la otra (Foremilk vs. Hindmilk) sea inadecuada, causando problemas de intolerancia a la lactosa y defecaciones verdes y explosivas.
7. Ninguna de las anteriores. El bebé terminó de comer y ya no quiere comer más.
8. El bebé se despertó al ser repetido, y busco mamar para arrullarse y lo pasaron al pecho que estaba lleno y se enoja porque quiere succionar pero no quiere comer.